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Textos antiprohibicionistas

Manifiesto de PROLEGA

Foto de PROLEGA

Colectivo ciudadano por una política sobre drogas justa y eficaz

Ante las problemáticas desencadenadas por el actual marco prohibicionista, PROLEGA surge para sumarse al debate y analizar lo idóneo de sus medidas, desde una visión crítica y autónoma. A lo largo de toda la historia el ser humano ha convivido con las drogas, buscando en ellas la cura de enfermedades y la satisfacción de necesidades individuales o sociales. Esta situación cambió a principios del S. XX con la imposición de un sistema internacional basado en la prohibición de algunas drogas. Los sectores ultra-conservadores aportaron la idea que le dio origen y las empresas farmacéuticas multinacionales hicieron el resto. Ante esta situación manifestamos que:

PROLEGA
PROLEGA
  1. La división entre drogas legales (café, tabaco, alcohol, antidepresivos, etc.) e ilegales, no atiende ni a justificaciones racionales, ni científicas, ni sanitarias. Las políticas preventivas quedan carentes de contenido y de resultados ante la incoherente distinción.

  2. La penalización y persecución moral del simple consumo supone un agravante del problema. Esta contraproducente forma de tratar a los consumidores como enfermos no consigue más que introducir a los sujetos en la marginalidad.

  3. Las medidas prohibicionistas en general nos muestran toda su ineficacia a la hora de afrontar problemas y retos. Lejos de alcanzar mejores soluciones, generan más problemas. Al poner a ciertas drogas fuera de la ley se ha generado más criminalidad, marginación, mafias, delincuencia, mercado negro, blanqueo de dinero y corrupción. Y el consumidor sufre además las consecuencias de la falta de control sanitario: insalubridad, adulteración, contagio de enfermedades, etc. No hay una información veraz y se tratan las drogas ilegales de forma oscurantista, lo que acrecienta la atracción por lo prohibido.

  4. Hay hipocresía cuando se habla de drogas legales, pues se cree que son mejores o menos nocivas. Se estigmatizan personas y conductas, cuando los medios de comunicación los utilizan como uno de los"chivos expiatorios" de esta sociedad. El tema “drogas"es tratado de manera sensacionalista y sesgada. Se tergiversa la realidad.

  5. Exigimos el respeto a las libertades civiles, al individuo en su elección. Ante los daños y perjuicios demandamos la seguridad del consumidor. Frente a la ignorancia que fomenta el paternalismo estatal y terapéutico, defendemos la cultura, el saber; que traen consigo más libertad y más responsabilidad.

  6. Las actuales políticas basadas en el recorte de libertades, y que destinan ingentes medios económicos en la lucha militar y policial contra la droga, se muestran incapaces de aportar soluciones. La realidad nos hace ver que la lucha contra el narcotráfico es una batalla perdida de antemano.

  7. Frente a la implantación a nivel mundial de “drogas buenas y seguras” por parte de las empresas multinacionales, cuyo único objetivo es vendernos un producto, reclamamos el respeto de usos y costumbres diferentes que engloban al ser humano en armonía con el medio.

  8. La nula respuesta y la falta de resultados del mensaje prohibicionista conduce a buscar soluciones ya urgentes, como una información veraz, clara y rotunda, sin ambages, ni miedos intencionados. Ante lo ridículo de anteriores campañas anti-droga, se hace necesaria la puesta en marcha de políticas de reducción de daños que asuman la existencia real de un consumo de drogas ilegalizadas por parte de un importante sector de población.

  9. Pero estas medidas son solo “parches” que no van aportar soluciones de fondo. De antemano vislumbramos su fracaso. Una solución más global sólo puede venir por la llegada de una nueva forma de entender el llamado “problema de las drogas”, el comprender que las drogas han existido, existen y existirán. Frente a la prohibición y sus gravísimas consecuencias sólo queda la legalización de todas las drogas, con medidas de información, sanitarias, educativas y sociales de hondo calado.

  10. Sabemos que la legalización no sería la solución total a los problemas relacionados con el consumo de drogas. Pero paliaría en gran medida las problemáticas sociales que acarrea y añade la prohibición. Desmentimos a los detractores de la legalización cuando afirman alarmados que el consumo se disparará. Ante estos temores ponemos los ejemplos Holandés y Suizo, países que afrontan con pragmatismo las políticas sobre drogas.

Como en los inicios de la prohibición, los sectores más puritanos de la sociedad siguen llenando de contenidos la actual “cruzada contra las drogas”. Contenidos vacíos de soluciones. Contenidos que no nos traen más que represión y mentes obtusas.

Es hora de un cambio de legislación y de mentalidad que nos haga un poco más abiertos, más sabios, más despiertos, más serios, más responsables y más libres.

PROLEGA, .