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Textos antiprohibicionistas

Al hilo de los sucesos de Málaga

Foto de PROLEGA

Colectivo ciudadano por una política sobre drogas justa y eficaz

Según datos oficiales, cada fin de semana cientos de miles de jóvenes consumen MDMA y análogos en “raves” y discotecas. La práctica demuestra que los incidentes son mínimos y rara vez se producen intoxicaciones. Más bien, al contrario, la juventud “extasiada” parece desenvolverse en un ambiente de fiesta, baile, diversión y “buen rollo”. Esta cara de la realidad nunca ha merecido un pequeño titular en los medios de comunicación. En cambio, si accidentalmente se produce algún suceso luctuoso, por excepcional que sea, como el fallecimiento de dos jóvenes mayores de edad (atribuido a sendas sobredosis de “pastillas”) durante una fiesta techno multitudinaria, celebrada en un pabellón de deportes municipal de Málaga, a principios de marzo de 2002, el fragor mediático resulta francamente ensordecedor. Frente a ese negocio mediático, empeñado en excitar la aprensión, fomentar la falsa conciencia y el resentimiento entre las personas (cuando no gira en torno a la cosa “rosa”), han surgido voces críticas que están empezando a coordinarse y que merecen nuestra atención, como este…

¿Por qué es ahora cuando la opinión pública e instituciones se llevan las manos a la cabeza ante el consumo de drogas de diseño? Los casos de fallecimiento de dos jóvenes en una fiesta de Málaga han hecho saltar la alarma social, sin contribuir a una auténtica solución del problema.

No podemos cerrar los ojos a una realidad, el consumo de drogas ha existido ahora y siempre. Recordemos que este sistema de prohibición se da sólo desde principios del siglo XX. Esta realidad, lejos de solucionar el problema, sólo ha aportado adulteración, desinformación, miedo y mafias, entre otras consecuencias negativas.

Somos un grupo de personas preocupadas por todo ello que formamos un Colectivo Ciudadano por una Política de Drogas Justa y Eficaz, y abogamos por otro tipo de soluciones. Una de ellas podría ser la llamada política de reducción de daños, medida que reconoce la existencia del consumo de drogas, encaminada a disminuir sus daños a la salud; por ejemplo: información objetiva y veraz sobre drogas, salas de análisis en las que se informe de la composición y calidad de las sustancias, detección de partidas peligrosas, adecuación e higiene de locales y discotecas donde se da el consumo (agua en los servicios, ventilación adecuada, etc.). Las libertades individuales, unidas a un consumo responsable, dan como resultado medidas posibles, como lo demuestran múltiples experiencias positivas en toda Europa (Holanda, Suiza, Dinamarca, etc.).

Pero esta política de reducción de daños no incide en el origen real del problema, siendo éste la falta de normalización de estos fenómenos. Las verdaderas soluciones vendrían si se llevara a cabo esta normalización, acompañada con educación, información y responsabilidad. Y no se puede hablar de normalización sin hablar de legalización de todas las drogas, equiparando la situación de las ilegales con las drogas legales: tabaco, alcohol, café, fármacos, etc. Abolir la prohibición evitaría o reduciría en gran medida las adulteraciones, narcotráfico-mafias, el efecto de atracción por lo prohibido disminuiría, la delincuencia-violencia se vería reducida, así como las enormes cantidades de dinero destinadas a seguridad ciudadana, lucha contra el narcotráfico, justicia y prisiones… Eso sí, habría que intervenir más en educación, sanidad y servicios sociales, áreas que no son muy atractivas para los actuales ¿gestores? gubernamentales. Como muestra, un botón: en Tudela, en todo el año 2000 sólo se hicieron dos pequeñas campañas: una charla orientativa dirigida a padres y madres, y una promoción del autobús voy y vengo con unos folletos sobre drogas en la semana prefiestas. Balance éste muy pobre en una zona con unos consumos tan altos como Navarra, y en concreto la Ribera.

La realidad demuestra que la prohibición y sus instrumentos no evitan que casos como los de Málaga sigan sucediendo. La responsabilidad para evitar estos hechos debe estar compartida entre las diferentes administraciones, con políticas tendentes a normalizar el fenómeno y los usuarios, realizando un consumo libre y responsable.

PROLEGA, en Diario de Noticias, . Miembros de PROLEGA: Eduardo Navascués, José García, Israel Rodríguez, Zoraida Hoyos, Esteban Escobar, Jesús Salcedo, Santiago Mozo, Rosa Calvo e Ismael Catalán.