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Textos antiprohibicionistas

¿Usan drogas los satanistas?

Foto de First Church of Satan

Iglesia satánica

Que sepamos, la autoproclamada First Church of Satan (o sea, Primera Iglesia de Satán) no tiene implantación en el Estado español. Sin embargo, como Internet no se rige por fronteras convencionales, hemos incorporado a esta miscelánea antiprohibicionista el siguiente texto, cuya versión original en inglés ya no está online pero se puede encontrar archivada.

Es un concepto muy difícil para las personas entender que hay un lado positivo y un lado negativo en cada problema. La ingestión de sustancias que alteran la mente, ¿es algo beneficioso o perjudicial?. La verdadera respuesta es: ambas cosas. Sí, las drogas pueden ampliar tu conciencia y abrir tu potencial creativo oculto… y sí, es un camino cargado de peligro, arriesgado para tu bienestar físico y mental.

En la vida, no hay garantías, ¡así como ningún viaje gratis! Los Satanistas más maduros se aproximan a cada una de las polémicas desapasionadamente, como los estudiosos. Si una polémica toca un nervio sensible, estos Satanistas se retirarán silenciosamente y revisarán sus propios pensamientos/sentimientos hacia el objeto en cuestión, ¡desde cada uno de los ángulos concebibles! Al final, alcanzan ese plano sublime de indiferencia donde las pasiones de ambos lados de la discusión se equilibran. Sin embargo, esto se dice más fácil que se hace. Puede suponer sacrificar una o dos de tus vacas sagradas.

Así pues The First Church of Satan pone énfasis en que el uso de la droga y la adicción no son la misma cosa. No todo el que hace uso es un “adicto”. Los programas de opinión y debate y los corresponsales de noticias, por sus propios fines ambiciosos, parecen siempre promover ideas que sólo resuenan con la noción de la víctima perpetua. Esto es meramente parte de un proceso global por el que tales agencias intentan escamotear tu voluntad e implantar sus propias agendas auto-servidas en tu cerebro.

Lo que las drogas pueden hacer, sin embargo, y que en muchas ocasiones no se explica, es procurar acceso al reino dionisíaco (subjetivo) que nosotros cerramos tan a menudo en aras de nuestra esclavista “normalidad” cotidiana. Para ser creativo es una obligación acceder a este reino y las drogas son una vía —aunque, necesitamos enfatizar, NO LA ÚNICA— para llegar allí. Una pregunta que parece razonable plantearse es: “Si las drogas son tan terribles, ¿cómo es que se ha creado tanto arte por parte de usuarios de drogas?” Respuesta: las drogas sacan al usuario de la realidad cotidiana, aburrida y mundana y de las constricciones del superego social hacia un espacio espiritual y mental más libre.

Por supuesto, hay muchos ejemplos de grandes artistas y pensadores que han sido también usuarios de drogas. Coleridge, De Quincey, Baudelaire, Freud, Crowley, Rimbaud, Charlie Parker, Miles Davis, Lou Reed, etcétera. Curiosamente, si comparas el trabajo realizado por muchos artistas bajo los efectos de drogas, y el trabajo realizado en estado de sobriedad, encontrarás que casi invariablemente el trabajo hecho bajo efectos de drogas está mucho más inspirado: en el contexto del arte pop, un buen ejemplo sería el trabajo de David Bowie entre 1970-1980, llevado a cabo cuando él era un inveterado consumidor de narcóticos, y que influye sobre cualquier cosa que él ha hecho desde entonces. No es reducido el número de personas únicamente del rock and roll que habiendo abandonado las drogas no han vuelto nunca a la grandiosidad. Esta no es una mera coincidencia, y un Satanista inquisitivo necesita examinar las razones de esto.

Desde luego, el artista se arriesga a la autodestrucción en este proceso de descubrimiento. Pero. citando a Rimbaud, “un poeta hace de sí mismo un visionario a través de una larga, ilimitada y sistematizada desorganización de todos los sentidos… Alcanza lo desconocido, y si, enloquece, finalmente pierde la comprensión de sus visiones, ¡al menos las habrá tenido! Así que qué pasa si se destruye en este vuelo extático a través de cosas no oídas, innombrables: otros trabajadores horribles vendrán, ¡y comenzarán en los horizontes donde el primero cayó!”. Y Todo es Uno.

Finalmente, la palabra de la que hay que tomar nota en la exhortación de Rimbaud —que diferencia al usuario de drogas del tipo de “adicto” que los medios de comunicación adoran “demonizar”— es “sistemático”. Uno inicia este viaje de experiencia con un objetivo en mente, no se mete sin ton ni son y sigue como una moda sin dirección. Como dijo Miles Davis, “te metes en problemas cuando tomas drogas y no tienes nada que hacer”. Pero cualquiera que se sea verdaderamente “élite” debería ser capaz de hacer que las drogas le funcionen, más que terminar siendo un esclavo de ellas. Sin embargo, The First Church of Satan hace hincapié de nuevo que este NO es, repetimos, NO es, una tarea que llevar a la ligera, ni apta para todo el mundo. Es una opción.

The First Church of Satan aboga por la legalización de todas las drogas y la clausura inmediata de las oficinas gubernamentales de los Estados Unidos de la DEA (Drug Enforcement Agency) y la FDA (Food and Drug Administration). ¿Por qué? Creemos en la responsabilidad personal. A los mortales se les debe dar el derecho a elegir, a cometer sus propios errores y a sufrir las consecuencias de sus propias acciones.

First Church of Satan, .