por CARJUA
Sociólogo e historiador que ha escrito libros como Drogas y cultura de masas (España 1855-1995) y Spanish trip (La aventura psiquedélica en España), ha colaborado en diversos medios de comunicación, en numerosos congresos, jornadas, ponencias y comunicaciones sobre temas relacionados con las drogas. Próximamente le será entregado el premio “Active 2003” de la A.I.C.C.
Yerba. Empezaremos por el principio (y para aquellas personas que no te conozcan), ¿quién es Juan Carlos Usó Arnal?, defínete a ti mismo.
Juan Carlos Usó Arnal. Me gustaría poder presentarme sin rubor como un investigador, o sea, una persona que busca respuestas.
Y. ¿Cuándo, por qué y dónde comenzó tu relación con la marihuana?
J.C.U.A. Pues debió de ser hacia finales de los 60 y principios de los 70, a través de la lectura de libros como Las drogas, de Peter Laurie, La historia de las drogas, de Jean-Louis Brau, el best-seller Pregúntale a Alicia… y de los reportajes seriados que por la misma época solían escribir Julio Camarero en el diario Pueblo y Alfredo Semprún en ABC. Lo mío, por tanto, fue una intoxicación literaria, promovida curiosamente por lecturas que —al menos en teoría— pretendían alejar a los jóvenes del camino de la droga.
Y. ¿Qué consideración crees que tiene esta planta en nuestra sociedad?
J.C.U.A. Creo que, pese a la prohibición, la sociedad en general es bastante tolerante y permisiva con su uso, pues finalmente los augurios apocalípticos que se han venido vaticinando para sus consumidores no se han producido. La impresión general sobre la marihuana es que se trata de una planta amable y cordial, lo cual viene avalado por la experiencia de millones de personas. Además, en los últimos años se ha despertado un verdadero interés por sus posibilidades como agente terapéutico: en el tratamiento del insomnio, glaucoma, esclerosis múltiple, cáncer, etc.
Y. Recientemente has sido premiado con el Premio Active de Cannabis Parade, ¿qué pensamientos surgieron de tu mente cuando conseguiste el galardón?
J.C.U.A. Me lo comunicaron por teléfono y me llevé una gran alegría. La verdad es que supone todo un honor ser distinguido con un premio que, hasta la fecha, sólo han recibido Antonio Escohotado y la revista Cáñamo.
Y. ¿Te lo esperabas?
J.C.U.A. Sabía que era uno de los candidatos y, por tanto, tenía posibilidades, aunque era consciente de que tanto Fernanda de la Figuera como Martín Barriuso también iban a contar con muchas simpatías entre los miembros de Cannabis Café. De hecho, según tengo entendido, la votación estuvo muy disputada hasta el final, y es que tanto Fernanda como Martín —además de buenos amigos— son dos auténticos pesos pesados del movimiento antiprohibicionista en su faceta más activista.
Y. ¿Cómo calificarías este premio y qué repercusión ha tenido en tu vida (si ha tenido alguno claro está), (tampoco nos vamos a poner trascendentales)?
J.C.U.A. Es un premio verdaderamente singular, pero no creo que llegue a cambiar mi vida. En cualquier caso, lo recibo como una especie de espaldarazo.
Y. ¿Qué es lo que te gustaría que se les quedara a los asistentes que acudirán a tu conferencia, el próximo 4 de julio, para oír tu charla denominada “Cannabis en España, un hábito cultural centenario”?
J.C.U.A. Hace un par de años la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE) declaró que no se podía legalizar el cannabis, porque tal decisión equivaldría a legitimarlo culturalmente. Inmediatamente, su turiferario en España —el delegado del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas (PND)— se apresuró a corroborar ese punto de vista. En este sentido, mi charla irá orientada a demostrar cómo la cultura del cannabis comenzó a gestarse en el Estado español a finales del siglo XIX y principios del XX (es decir, antes de que se extendiera la política prohibicionista) y cómo ha ido desarrollándose hasta la actualidad, siguiendo unos cauces de difusión genéricos o comunes a otros países occidentales, pero también otros propios, determinados por factores geopolíticos (la proximidad geográfica a zonas productoras, el “Protectorado” español en Marruecos desde 1912 hasta 1956, la Victoria tras la guerra civil del ejército franquista, entre el cual estaba fuertemente arraigado el hábito de fumar kif y grifa), y que confieren al caso español un carácter específico.
Y. Cambiando de tema, ¿qué opinión te merece el Partido de la marihuana de Valencia?
J.C.U.A. Me ha sorprendido muy gratamente el entusiasmo y el empuje de los fumetas valencianos. En poco tiempo han conseguido consolidar La Barraca de María (cuando hasta ahora todos los intentos por levantar una asociación cannábica en Valencia habían resultado vanos), fundar un partido político y presentar una candidatura a las elecciones municipales. Con más de 4.100 votos, de las dieciséis formaciones que han concurrido a los comicios, han quedado en sexto lugar. No está nada mal, habida cuenta de la premura y falta de medios.
Y. ¿Por qué crees que en estas últimas elecciones ha quedado como sexta fuerza política en Valencia?
J.C.U.A. Ha sido superado por Partido Popular (PP), Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y l’Entesa (Izquierda Unida (IU) + Esquerra Valenciana), es decir, las tres grandes formaciones de ámbito estatal, y también por Unió Valenciana y el Bloc, o sea, los dos principales partidos nacionalistas valencianos, que también cuentan con una buena organización, medios, afiliados, etc. Obtener más votos que cualquiera de estos partidos hubiera sido un auténtico bombazo. Además, hay que tener en cuenta que el Bloc ha contemplado en su programa la posibilidad de una eventual legalización de la marihuana. El Partido Cannabis ha ganado en votos a Els Verds-Los Verdes del País Valencià, España 2000, Partido Familia y Vida, Esquerra Republicana del País Valencià-Accord Municipal, Iniciativa Ciutadana Alternativa, Partido Regional de la Comunidad Valenciana, Centro Democrático y Social, Partido Republicano, Partido Obrero Socialista Internacionalista y Partido Humanista. Imagino que si hubiera contado con más tiempo y medios habría conseguido mejorar el resultado, sobre todo, pensando en la abstención de casi 200.000 no-votos, que suponen más de un 30 % del censo electoral de Valencia.
Y. ¿En que podría influir este partido?
J.C.U.A. Pues podría cundir el ejemplo de cara a las elecciones generales y al Parlamento europeo del próximo año 2004.
Y. ¿Crees que sería beneficioso sacar este mismo partido en otras ciudades?, ¿por qué?
J.C.U.A. En principio, no soy demasiado partidario de gestos estériles… de esfuerzos inútiles… pero si la iniciativa, con independencia de los resultados cosechados, sirve para activar el proceso de normalización del cannabis… ¡bienvenida sea!
Y. En referencia al tema político, ¿crees que ha cambiado la situación, en relación obviamente con la marihuana, en estas últimas elecciones? Como soy consciente que aún es pronto para saberlo, ¿crees que podrá cambiar en algo?
J.C.U.A. Las últimas elecciones han sido de ámbito municipal y autonómico en buena parte del Estado, por tanto no creo que se derive ningún cambio sustancial en la política estatal en materia de drogas.
Y. Desde tu punto de vista, ¿qué giro político debería dar esta sociedad para que la marihuana pudiera convivir tranquila con los ciudadanos?
J.C.U.A. A mi juicio, no creo que la sociedad deba dar ningún giro político para que podamos convivir tranquilamente con la marihuana. Como te decía antes, el cannabis hace mucho tiempo que no despierta ningún tipo de alarma social. Es absolutamente engañoso pretender vincular la legalización y normalización del cannabis a un cambio social. El giro, en todo caso, debe darlo el Gobierno. El caso de la marihuana me recuerda mucho al del divorcio. Cabe recordar, en este sentido, que unos meses antes de aprobarse el divorcio en España se realizó una encuesta que vino a poner de manifiesto que la mayoría de los españoles estaban en contra de tal medida. A pesar del resultado, aparentemente impopular, el ministro Fernández Ordóñez firmó el decreto autorizando el divorcio. Unos meses después se volvió a repetir el mismo sondeo y esta vez se invirtieron los términos: la mayoría de los encuestados se declaraba favorable. Y es que ya advertía Montaigne que las “leyes mantienen su crédito no porque sean justas, sino porque son leyes”. Lo mismo podría decirse de la prohibición: se mantiene, no porque sea justa ni eficaz, sino simplemente porque no se revocan las leyes que la sustentan.
Y. ¿Crees que estamos ante una utopía o algo que podrá hacerse realidad algún día?
J.C.U.A. Creo que la prohibición que pesa actualmente sobre la marihuana no va a poder mantenerse indefinidamente. Es más, aunque se mantenga sobre el papel, la prohibición ha sido revocada por la vía de los hechos consumados.
Y. Hablando sobre las nuevas tecnologías, ¿crees que la política que actualmente tiene Internet beneficia o perjudica a la marihuana?
J.C.U.A. No creo que Internet suponga un perjuicio específico para la marihuana y sus usuarios.
Y. En la entrevista pasada me comentaste que no habías tenido ningún de problema con el Gobierno debido a tu página web, pero ¿habéis recibido críticas o algún tipo de presión de algún otro colectivo que pretende censurar o “regular” los contenidos de la red?
J.C.U.A. No, que yo sepa.
Y. ¿Eres de la opinión de que Internet debe ser completamente libre o que tiene que tener algún tipo de regulación?
J.C.U.A. Si exceptuamos a los menores de edad y los contenidos que pudieran ser constitutivos de delito, completamente libre.
Y. Cambiando de tema y ciñéndonos de nuevo a tu persona, ¿qué proyectos de futuro tienes?
J.C.U.A. Igual que escribí una crónica de la aventura psiquedélica en España, centrada en el uso de LSD y sustancias afines, me gustaría escribir la historia de la cultura del cannabis en el Estado español, tan próxima, pero al mismo tiempo tan ignorada en muchos aspectos. He investigado en múltiples fuentes primarias que abarcan los siglos XIX y XX y lo que llevamos de XXI y, por tanto, tengo material de sobra. Lo que no me sobra es tiempo para ponerme a escribir; además, sospecho que últimamente el mercado se encuentra algo saturado de publicaciones sobre el cannabis.
Y. ¿Le añadirías algunas pregunta a esta entrevista?, ¿cuál?, y obviamente, ¿cual sería la contestación?
J.C.U.A. Bueno, podrías haberme preguntado sobre mis preferencias entre “índicas” o “sativas”… ja, ja… y la contestación sería… “sativas” para los días laborables… e “índicas” para los festivos… ja, ja…
Y. Para finalizar, mándale un saludo a todos los lectores de Yerba e invítalos a visitar tu web.
J.C.U.A. ¡Salud y buena rama!… estáis todos invitados a visitar Mundo Antiprohibicionista y a contactar directamente vía el formulario de contacto (y así poder formular esa pregunta que Carjua se ha dejado en el tintero).