“El cannabis representa el eslabón más débil de la cadena prohibicionista”
Juan Carlos Usó: Premio Active 2003 por su labor antiprohibicionista.
por JAVIER NOVOA
Juan Carlos Usó, riguroso, serio, sencillo, ha consignado en sus obras Drogas y cultura de masas (España, 1855-1995) y Spanish trip (La aventura psiquedélica en España) la aparición, persecución y difusión de las drogas en la península. Su labor de defensa del antiprohibicionismo le ha valido este año la entrega del premio “Active 2003” concedido por el CannabisCafé.net.
P. Comenta un poco cómo conociste la Asociación de Internautas del CannabisCafé.
P. ¿Te parece que el CannabisCafé puede representar un nuevo modelo de activismo?
R. ¡Seguro! Estamos ante un claro ejemplo de activismo en las trincheras del ciberespacio y, a la vez, referente indispensable para el devenir de la cultura del cannabis.
P. La charla que diste en la III Cannabis Parade se titulaba “Cannabis en España: un hábito cultural centenario”, ¿tan antigua es la existencia en España de la cultura del cannabis?
R. Ciertamente, la cultura del cannabis en el Estado español comenzó a gestarse a finales del XIX a través de aproximaciones principalmente literarias. El bohemio Pedro Barrantes, el modernista Francisco Villaespesa, y sobre todo Valle-Inclán, fueron los primeros en introducir el kif, la grifa y el hachís como temas poéticos. Aunque, con anterioridad viajeros y aventureros de la talla de Alí Bey y León López Espila ya habían dado cuenta de sus efectos en diversas publicaciones.
P. En su foro, amén de otros múltiples servicios se halla la sede virtual de la naciente Federación de Asociaciones Cannabicas (Federación de Asociaciones Cannábicas (FAC)). ¿Qué le aconsejarías a esta Federación para llevar a buen puerto su fin?
R. No soy el más indicado para dar consejos a nadie. En cualquier caso, intentaría aprender del pasado (por cierto, no tan lejano), no incurrir en los mismos errores y sortear con tacto aquellos escollos que dejaron inoperativa a la Coordinadora Estatal de Organizaciones por la Normalización del Cannabis.
P. La prueba piloto del Partido Cannabis en Valencia ha sido un éxito. ¿Le ves futuro a la iniciativa?
R. ¿Porqué no? De entrada, no soy demasiado partidario de una política de gestos estériles e inútiles, pero si la iniciativa, al margen de los resultados obtenidos, sirve para reactivar al movimiento cannábico… ¡magnífico! El año que viene habrá elecciones generales y al Parlamento europeo… veremos si el Partido Cannabis decide concurrir a las mismas y, llegado el caso, en qué condiciones.
P. Se habló un tiempo de plantaciones comunales, ahora de clubs de consumidores. ¿Que vías hacia la despenalización ves tú como más probables?
R. Todas me parecen válidas: un partido político, clubs de consumidores (catadores o degustadores), desobediencia civil, la vía administrativa (mediante la solicitud de una autorización para “tenencia lícita” a la Agencia Española del Medicamento (AEM))… en realidad, no son incompatibles.
P. El consumo de cannabis aumenta todos los años, mientras tanto el Plan Nacional sobre Drogas (PNSD) en vez de valorar el éxito de su gestión, se dedica a la subvención de estudios pseudo-científicos y patrocinio de publicidades condenadas al fracaso idéntico al de campañas precedentes.
R. … y a contabilizar como enfermos necesitados de tratamiento a todos los chavales que son sancionados y se acogen a la única posibilidad administrativa que contempla la ley Corcuera para no hacer efectivo el pago de la multa. En realidad, la política gubernativa no hace otra cosa sino contemporizar con el asunto, es decir, acomodarse al gusto o dictamen ajeno —en este caso a la política de EE. UU.— por algún respeto o fin particular. Y no olvidemos que, en los últimos tiempos, este acomodo ha tomado la línea de la servidumbre y sumisión más absolutas.
P. Esta numantina defensa que se hace a favor de la prohibición del cannabis hace sospechar a muchos que la prohibición de esta planta es uno de los pilares de la prohibición.
R. No me cabe la menor duda. No podemos olvidar que estamos hablando de una planta que para la Organización de las Naciones Unidas (ONU) es merecedora del mismo grado de peligrosidad y prohibición que la heroína; una planta sobre la cual, a lo largo de la historia, se han dicho las mayores barbaridades y para cuyos consumidores se han pronosticado los vaticinios más apocalípticos. Y los paladines morales de la prohibición saben que el cannabis representa el eslabón más débil de la cadena prohibicionista. Creen que es pieza clave en la batalla decisiva y no van a soltar su presa fácilmente. Actúan como si les fuera en ello su propia credibilidad y se aferrarán a cualquier clavo ardiendo con tal de no ceder un ápice en su condena y represión. Supongo que estás enterado de la última: según un estudio llevado cabo por el grupo de políticas públicas RAND, los estudiantes de secundaria que fuman marihuana “son más proclives a tener bajas calificaciones en matemáticas” y, al concluir sus estudios, “menores ingresos que sus compañeros”. ¡Caramba! Ya no es que el cannabis afecte negativamente a cierto tipo de funciones cognitivas, sino que nos están descubriendo que el nivel de ingresos de una persona está directamente relacionado con las notas obtenidas en matemáticas durante su vida académica. ¿No te parece, como poco, ocurrente?
P. Al margen de lo que desee el legislador, lo cierto es que cada vez se consume y produce más marihuana en España, ¿piensas que esta tendencia aumentará en futuros años hasta sustituir gran parte del mercado del hachís?. ¿Podría ser que la situación empeore en vez de mejorar?
R. Pues no sé. En parte, creo que el cultivo para consumo propio ya ha afectado al mercado del hachís. De hecho, el ‘polen’ y el hachís de calidad resultan más caros y difíciles de encontrar que hace algunos años. Pero no creo que la marihuana llegue a sustituir del todo al hachís, ya que este derivado presenta sus propios matices y sigue siendo muy apreciado por la inmensa mayoría de fumadores. Yo apenas conozco a una o dos personas que únicamente fuman hierba.
P. Tu solicitud para tenencia lícita de drogas a la AEM tuvo sus complicaciones. Primero decían que no era cosa suya, luego les llevaste a juicio para que reconocieran su responsabilidad y te acusaron de querer una “patente de corso” y de tener “descaro”. Cuando el juez les obligó a pronunciarse te negaron el permiso que solicitabas basándose en que la metodología de las ciencias sociales no es científica ¿Qué conclusiones sacas después de este peregrinar kafkiano?
R. Algo se ha avanzado. Ahora, sabemos que existe la posibilidad de solicitar una autorización para “tenencia lícita” y que la instancia competente para su tramitación y resolución es la AEM. Por otra parte, esa vía administrativa que intentamos explorar conjuntamente el abogado Enrique Fornes y yo, solicitando de la AEM una autorización para “tenencia lícita” de drogas con fines “científicos y docentes”, sigue estando abierta. A mí me la negaron, pero sería interesante que cursaran la misma demanda otros científicos, como Antonio Escohotado, Oriol Romaní, Josep Mª Fericgla… a ver qué pasaba en su caso. Por lo demás, todavía nadie, que yo sepa, ha hecho una solicitud con fines “terapéuticos”, tal y como también contempla el art. 22 de la Ley 17/1967, de 8 de abril. Como te decía antes, creo que es una vía abierta hacia la normalización.