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Entrevistas como entrevistado

Entrevista a Juan Carlos Usó en «El País»

Foto de Juan Carlos Usó

Sociólogo, historiador y responsable de Mundo Antiprohibicionista

“La lucha por legalizar las drogas ni es actual ni sólo de izquierdas”

por PEDRO G. DE VIÑASPRE

pais-11-10-2000
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Juan Carlos Usó (Castellón, 40 años) es autor de Drogas y cultura de masas (España, 1855-1995), donde repasa a evolución de la lucha contra la prohibición de las drogas. Su interés es desvelar que los planteamientos actuales sobre la legalización de estas sustancias vienen de lejos y que existen muchos estereotipos que no responden a la realidad.

Pregunta. ¿Qué lugares comunes se manejan en torno a este debate?

Respuesta. En las charlas alterno mis comentarios con textos de época. Proceden de los años 20 y 30 por lo que rompo dos mitos muy extendidos: el que el antiprohibicionismo es algo reciente que se inventan Escohotado y Savater en los años 80 y que es patrimonio de las izquierdas. Al leer estos artículos se comprueba que estas ideas son tan antiguas como la misma prohibición y entre sus autores hay personalidades de derechas.

P. ¿En qué medida estaba extendido el consumo de drogas hace un siglo?

R. Alcanzaba a todos los segmentos sociales. Podías encontrar reportajes de varias páginas en los periódicos de la época con títulos como “Tras la ruta del veneno blanco”. El caso es que sólo tenía sentido en Barcelona, Madrid y Valencia, y cobraba un énfasis especial cuando se vinculaba a las mujeres, las cuales recibían un tratamiento informativo ambiguo, que las presentaba como perversas inductoras y, al mismo tiempo, víctimas propiciatorias. Con todo, el cuerpo social tardó en asimilar el discurso prohibicionista.

P. ¿Se usaban con un carácter lúdico como actualmente?

R. Su principal uso era farmacológico, es decir, con fines terapéuticos convencionales. La gente las tomaba para curarse de enfermedades o, al menos, aliviarse de ellas. Había de todo: cocaína, morfina, heroína, opio, éter, cloral, cannabis… En las farmacias se vendían específicos tan curiosos como los Cigarros indios de cannabis índica, de Grimault & Cia., que venían a ser lo mismo que porros.

P. El escenario del debate ha cambiado.

R. Entonces, por ejemplo, no existían todavía las llamadas drogas de diseño, pero la gente se colocaba con éter y cloral, dos sustancias muy baratas que hace ya muchos años que no tienen demanda en el mercado negro. Salir de fiesta a cabarets o music halls y tomar cocaína no estaba al alcance de cualquier bolsillo. Pero no era tanto una cuestión de poder adquisitivo, como de otras condiciones de vida, ya que la jornada laboral era muy larga y el descanso del fin de semana y el mes de vacaciones anual tardaron en generalizarse.

P. ¿Se hablaba también de la bebida?

R. Es curioso, en España hubo una cruzada contra el alcohol antes que la hubiera contra las drogas. Existía la Liga Antialcohólica Española, que publicaba un periódico titulado El Abstemio, con una tirada de 10.000 ejemplares. La diferencia con EE. UU. es que los antialcohólicos españoles no lograron elevar sus aspiraciones de abstinencia a rango de ley.

P. Da la impresión de que el debate social actual se ha atenuado un poco.

R. Sí, parece que la gente se ha cansado de que el debate no haya aportado en ningún cambio. El problema que ha tenido —y tiene— el antiprohibicionismo es que no ha conseguido elevar el debate a la esfera política. Para los partidos es un tema no negociable, y además hay que reconocer que España —con la excepción de Amsterdam— es el lugar más tolerante que existe.

Juan Carlos Usó, .