L’appel du 18 joint
Los cigarrillos, los licores, la aspirina, el café, el vino, los calmantes, etc., forman parte de nuestra vida cotidiana. En cambio, un simple “porro” de cannabis (en cualquiera de sus diferentes formas: marihuana, haschís, kif, aceite) puede llevarnos a la cárcel o al psiquiatra.
Decenas de documentos oficiales (especialmente los informes La Guardia en EE. UU., Wootton en Gran Bretaña, le Dain en Canadá) han demostrado que el cannabis no produce ningún tipo de dependencia física, y en cambio sí la producen drogas “duras”, como la heroína, y también el tabaco o el alcohol, y no provoca ningún efecto nocivo comparable (“Ni siquiera una bronquitis, salvo en el caso de los fumadores empedernidos”, ha escrito el director del Instituto Nacional Contra el Abuso de las Drogas, en EE. UU.). El contenido de tales documentos jamás ha llegado al conocimiento del gran público francés; han preferido permitir que la gran prensa montase toda clase de campañas de intoxicación basadas en ineptas mentiras.