Apología de las drogas
Hay razones más que suficientes para drogarse, y quien quiera estar drogado puede dejar de atormentarse, porque lo que hace no sólo no está mal, sino que está bien. El drogadicto es inocente. La droga no es mala. La droga es mala, sólo si la calidad de la misma es mala; si la droga es de buena calidad, entonces la droga es buena. Porque la droga —cualquiera que ésta sea— es una sustancia que no tiene valores propios. No es ni guapa ni fea, ni simpática o antipática, ni tonta o inteligente. La droga es mucha o poca, dura o blanda, cara o barata… Ni más, ni menos.