Droga e hipocresía
No con la frecuencia deseada, pero a veces suena la flauta y uno se reconcilia con este oficio de periodista. Ocurrió el lunes pasado en estas páginas, a propósito del reportaje firmado por las colegas Tania Castro y Lydia Garrido. Se jugaron el tipo, denunciaron el trapicheo de droga que se viene administrando en la calle Bello, del Grao de Valencia, y la noticia fue acogida por numerosos medios de comunicación. El testimonio gráfico era sobradamente expresivo y los datos y circunstancias que lo ilustran —aquí primó la imagen— soslayaban cualquier comentario, que no obstante lo merece y hasta exige.