América: ¿adiós a la guerra contra las drogas?
La reunión de la Asamblea General de la OEA en Guatemala esta semana para tratar la política hemisférica contra las drogas es una de las pocas cosas buenas que esa organización, imperdonable en cuanto a Cuba y Venezuela, ha hecho en mucho tiempo.
A inicios de 2012 el presidente de Guatemala, Otto Pérez Molina, puso de cabeza el debate sobre las drogas en el hemisferio occidental planteando lo que hasta ese momento sólo habían propuesto ex presidentes e intelectuales: la urgencia de acabar con el fracasado enfoque represivo y discutir la alternativa despenalizadora. Con el tiempo, sus colegas centroamericanos se sumaron a él; en Sudamérica, mandatarios como Juan Manuel Santos se hicieron eco del desafío y el uruguayo José Mujica fue más lejos: envió un proyecto de ley para legalizar el cannabis y convertir la producción y venta de marihuana en un monopolio estatal.